miércoles, 29 de abril de 2009

La Batalla de la Memoria, Màrius Pons


16 de novembre de 1938, més de 130.000 baixes, 40.000 morts i milers d'exiliats. Aquestes dades formen part de la funesta calculadora que va deixar la Guerra Civil espanyola i especialment de la seva batalla més sagnant: la Batalla de l'Ebre. 70 anys després un seguit d'actes commemoren aquest moment històric en l'afany de seguir lluitant contra l'amnèsia instal·lada en supervivents i hereus, obtenint així com a objectiu no tornar a caure en tan desastrosa fita.


La Batalla de l'Ebre, és una porció de temps que sembla no haver passat. Especialment en les Terres de l'Ebre i la Terra Alta, allà es van dur a terme episodis extremadament bèl·lics i extremadament fraternals. El documental elaborat per Pons, n'és un clar exemple de les tensions que encara queden en petits pobles ençà de la traumàtica separació ideològica del 1936. La trama explica els aconteixements més destacats d'aquell acte i especialment la divisió social que va aportar aquesta guerra. Gent de dretes i esquerres que abans i després de la guerra van ser capaços d'odiar-se fins al punt d'autodestruir-se. Per fortuna el temps acaba arrossegant aquests sentiments sota terra i trinxeres fins al punt de convertir en muda a la història.


Pons, sap treure molt bé profit de tots els recursos que tenia a mà. És capaç d'aconseguir construir una enciclopèdia de testimonis amb fortíssims i diferents punts de vista sobre els mateixos aconteixmentes. La historia reflexa les pesquises que uns i d'altres van haver de passar durant i després de la guerra però sobretot els il·limitats silencis que encara dominen poble rere poble en forma d'ombra del passat. El director és capaç d'explicar, reunir i fins a cert punt reconciliar a molts dels protagonistes vius d'aquell fatal temps. Màrius, assoleix el repte de trencar una muntanya de silencis i fer parlar a persones que portaven massa temps guardant rancors dins de si mateixos.


D'altra banda, potser, l'enfoc heroic d'una terra influència massa al director. Les arrels acaben, molts cops, fent oblidar a la resta de protagonistes i indrets que de ben segur van tenir molta importància. La visió patriòtica-local és el punt flac d'aquesta obra que molts cops acaba abusant de la singularitat de dos o tres personatges. També, l'abús de flashbacks amb càmera objectiva converteixen el que podria ser un documental institucional, seriós i respectuós amb la temàtica en una parodia de Salvar al Soldado Ryan.


Tot això no implica que el documental sigui una exquisida feina de recerca i una pilar base en la conservació de la memòria històrica en les Terres de l'Ebre. Insisteixo, en les Terres de l'Ebre.



(RAMONA CANTIZANO)

Crank 2: High Voltage


El otro día, un miércoles como otro cualquiera, acabé las tareas de casa antes de lo que esperaba, así que me puse un ratillo a husmear por Internet. Estuve visitando mis paginas de cine gratis favoritas y vi que ya habían sacado la segunda parte de Crack, Crack 2 High voltaje. Aun no se ha estrenado en España pero está ya disponible en Internet. Es la segunda parte de una película frenética, rápida y llena de acción que termina con un Jason Stantham cayendo en picado desde un helicóptero.

En esta segunda entrega Chev Chelios, el protagonista, debe recuperar su corazón que ha sido suplantado por otro artificial que necesita continuamente descargas eléctricas para mantenerse en funcionamiento. La verdad es que no suelen gustarme este tipo de películas, porqué hay una edad para todo y, con mis años, pues a una le apetecen cosas más calmaditas, pero tengo que reconocer que de veras me gustó.

La historia en si no tiene nada del otro mundo, otro film más sobre mafias, drogas, violencia, etc. Pero aporta algo muy interesante y nuevo para mí, y es que el ritmo de toda la película lo marca el corazón del protagonista. Los directores (Mark Neveldine y Brian Taylor) han sabido dosificar y distribuir las diferentes escenas de manera que la película es un continuo sube y baja, es una continua lucha por la supervivencia, y se va ralentizando y acelerando al mismo tiempo que se ralentiza o se acelera el corazón artificial. Por esta razón, mientras la miraba, sentía la angustia, la euforia, el cansancio, la adrenalina… de Chelios.

En cuanto a la narrativa, como he dicho antes, está ambientada en mundo de corrupción, de mafia, violencia, etc. Pero, al igual que mi nieto Quentin, ambos directores han dado un toque de humor negro a su film, ironizando y bromeando en unas situaciones que, en la vida real, poco tienen de divertidas. Por ejemplo, el momento en que Chelios fornica con su novia en la pista de un hipódromo para generar electricidad estática, o cuando este chuta la cabeza moribunda del hermano del mafioso Hurón, etc. Da un respiro a los espectadores que vemos la película, después de estar durante minutos y minutos empapándonos de violencia y sadismo para poner los pelos de punta.


La fuerza de esta película se basa en transmitir a los espectadores las sensaciones que experimenta el protagonista a lo largo de la historia, de aquí, la gran cantidad de planos aberrados que reflejan el desequilibrio mental y físico que sufre Chev Chelios. Primeros planos, movimientos de cámaras subjetivas y un montón de experimentos plásticos son continuamente intercalados para estresar a quien la vea.

Solo quiero explicar una última cosa que me llamó mucho la atención y que he visto en pocas películas y es el hecho de que Mark Neveldine y Brian Taylor introducen una estética muy cercana al cómic, con gran cantidad de metáforas y utilizando recursos surrealistas. Un ejemplo claro es la escena en que el protagonista le dice a su novia Eve que necesita fricción en su cuerpo (para generar electricidad) y, en el momento en que ella entiende lo que Chev le está intentando decir, aparece en la esquina superior derecha de la pantalla, al lado de su cabeza, una bombilla encendida para simbolizar que ha entendido sus palabras. Lógicamente, la bombilla no pertenece a la acción, ni los espectadores nos lo creemos, pero es una manera original de expresar un pensamiento y que da un toque cómico-surrealista a la película.

De todos modos, no os penséis que me gusta más esta película que Pulp Fiction o Jackie Brown, porqué mi Quentin es, ha sido y será el mejor director que ha habido en el pueblo y en el mundo entero.

Crepús.culo


Después de la reacción de locura adolescente que ha tenido la película tenía que verla. Hace un par de días andaba yo por la calle cuando vi que habían sacado ya el DVD de Crepúsculo. Está claro que yo hace ya muchos años que dejé de ser adolescente (si alguna vez lo fui), pero me picaba el gusanillo de saber el por qué de tanto fanatismo hacia los libros de Stephanie Meyer de la saga Crepúsculo y su película homónima.

Y como lo más fácil de todo es coger y ver la película ya que, cada día más se me hace más complicado el hecho de leer libros, tengo que forzar demasiado la vista, compré la película para mi colección y me fui lo más rápido posible para poderla ver (aunque ya mis piernas no son lo que eran).

Después de pelearme con el cacharro de los DVD's conseguí que funcionase y me senté en la mecedora para ver este “exitoso” film.
Crepúsculo es la historia de amor entre Edward Cullen (Robert Pattinson), un chico vampiro, y Bella Swan (Kristen Stewart) una chica humana que se va a vivir una temporada a Forks con su padre después de que su madre se vaya de vacaciones con su nuevo marido. Allí empieza en un nuevo instituto dónde conoce a Edward. Es una de esas historias de Romeo y Julieta a la moderna. Este aspecto debe de ser uno de los que han hecho que la película sea una revolución adolescente. Es una historia de amor arquetípica, llena de tópicos y donde los actores protagonistas son tan atractivos que hacen las delicias de los fans adolescentes (véase, también, la saga High School Musical donde el actor protagonista Zach Efron se ha convertido en fenómeno de masas entre las más jóvenes).

Según me he informado la película no ha tenido mucho respaldo económico y de producción en su comienzo. Pero para percatarse de ello no hace falta saber este dato. Cabe decir que la película tiene un acabado bastante “pobre” y que los efectos especiales son bastante básicos y sencillos. También deja mucho que desear la fotografía de la película, muy uniforme y poco elaborada, y por supuesto el montaje sigue los mismos pasos.
Otro de los problemas que podemos encontrar en la película es el guión, éste parece sacado de una revista de chicas adolescentes y en muchos incluso provoca risa, y con esto no quiero decir que sea humorístico. Quiero creer que debido a este problema de guión, los actores no acaban de realizar una buena interpretación.

Cabe destacar la banda sonora de la película, como aspecto positivo, muy moderna donde aparecen bandas actuales como Paramore, Linkin Park o Muse, e incluso el propio actor principal, Robert Pattinson, canta un par de canciones en la película.
De momento ya se está grabando la segunda parte de la saga y en cuanto acaben comenzarán a rodar la tercera ya que, como ha pasado con Harry Potter, a los actores se les ve madurar rápidamente y no quieren que eso se note en la gran pantalla. Aunque después de ver la película no se si me veré con ánimos de tener que soportar otras tres películas más de la saga.

Records sota l'aigua

Dilluns passat em vaig deixar el pis a mig fregar. El meu nét em va trucar perquè l’acompanyes al Caixaforum a veure Nedar. Jo li vaig dir que tenia feina i ell va insistir que m’aniria bé per a les classes on vaig. Mare, no us ho havia dit! M’he apuntat a un curset que t’ensenyen a mirar les pel·lícules des d’un altre punt de vista i després a criticar-les (aquesta és la part que més m’agrada). Mentre caminàvem cap allà em va explicar que era el primer llargmetratge de la directora Carla Subirana, i a més, era en català (cosa que a mi m’agradava molt, perquè al cine no en fan).

El xiquet em va llegir la sinopsis que deia que era un documental que parlava de la memòria històrica i de l’Alzheimer. Però ja us ho dic ara que a l’acabar, la directora, Carla Subirana (que estava present a la sala), va aclarir que per a ella era un documental basat amb l’efecte de guerra civil a una família, la seva.


La sala estava bastant buida, i després de varis errors tècnics va començar. Una veu en off de la mateix directora començava a sonar. Nedar es presentava com un busseig a través de la memòria per descobrir el passat de l’àvia de la Carla, malalta d’Alzheimer. Però va resultar ser més que això. Nedar és la història de tres dones fantàstiques que han format una família sense la figura masculina. Una dona que va saber portar endavant una filla tota sola, desprès que afusellessin al seu marit per haver robat. Condemnes de l’època, xiquets.


De seguida em va atreure el documental. La Carla demostrava que té talent i sap què pot creure l’espectador. Sap perfectament que com la figura del seu avi ha estat absenta durant tota la seva vida i que per tant no té cap record d’ell, li és impossible reconstruir-lo. Per això recrea a través d’una petita història, d’una hipòtesi, com es van conèixer els seus avis. Tot això a través dels fragments amb blanc i negre que han estat rodats pels únics actors que apareixen a l’obra i que donen l’esperança que finalment acabaràs saben qui és aquell home, alt i amb barret, que ben just se li veu la cara. Són molt importants aquestes escenes amb blanc i negre perquè justament al final, quan se’n adona que l’únic record que pot guardar del seu avi és una simple fotografia, llavors la imatge torna a color i de sobte fa una panoràmica on es mostra tot l’escenari amb els càmeres, decorats, vestuari i actors on han estat rodades aquestes imatges fictícies.


Tots els protagonistes que apareixen són persones normals, una doctora, un historiador, unes amigues, un capellà, una tieta, una mare, una àvia i una protagonista. La Carla defuig de les imatges d’arxiu que caracteritzen molts dels documentals de guerra. Es basa amb comentaris d’experts i de persones corrents que aporten ben poques coses.


L’altre dia em van explicar al curset que hi vaig que aquest és un documental reflexiu perquè demostra com el documentalista aborda el món, a la seva manera. La Carla vol que l’espectador s’emmiralli en aquesta obra i per això és ella mateixa qui surt a l’obra i fa el personatge seu. Hi ha algunes imatges de la seva àvia que la Carla va gravar quan anava a la universitat i que li donen un toc molt personal.


Nedar conté moltes imatges de paisatges, a vegades són imatges llargues que no mostren res, però que alhora són necessàries. Són paisatges que l’espectador necessita per reflexionar sobre el que ha vist. Però que en un altre context es podrien fer pesades. És un peça molt personal, la directora et condueix, et fa anar per on ella vol, i et dosifica la informació que tot i no ser molta, no deixa el documental en cap cas buit. Tampoc fa que l’espectador es senti apartat d’una història tant personal, sinó que l’inclou en allò i el fa reflexionar contínuament sobre qui som i d’on venim.



Un escenari fix, una piscina buida on la Carla neda i neda, reflexiona i busca les respostes a totes les preguntes del passat. Aquestes són imatges que es van intercalant, però que cada cop es van enfosquint, a mesura que va avançant la recerca. Tot resulta ser una mica confós, perquè quan sembla que més s’acosta al final, al saber qui era el seu avi, tot just és quan està més lluny i descobreix que ell forma part d’una família que no és la seva.

París, París

París, París es un film que pretende situarse en los años 30, pero hay actitudes que son absurdamente contemporáneas: un personaje que llama a otro "judío" y parece que es el fin del mundo, un comunista revolucionario que parece un hippie... No es que le exija un absoluto rigor histórico, sólo pretendo explicar que París, París es una película sin profundidad. Toca de pasada temas como huelgas, la pobreza y la injusticia en las calles de Francia en esa época, pero pasa de largo. La elección de esa época es una mera apuesta estética, sin más. Lo digo yo que viví mi infancia en esa época… y puedo asegurar que no era tan bonito como lo pintan, aunque no viviera en Francia. Pero así no era.

París, París tiene exactamente la misma pinta que cualquier otra película sobre la Europa de principios de siglo, las mismas calles y callejones, las mismas luces... todo diseñado para parecer lo más falso e impoluto posible. Lo mejor para las audiencias que quieran ver cosas "monas" sin estrujarse demasiado el coco. No obstante, hay que decir que pese a ser demasiado típica se logra una recreación muy buena de la época: típica, pero buena. Con una ambientación increíble. El mundo del teatro y los actores. Los años 30. El amor y el desamor. Y, claro, París. Me acuerdo yo de jovencita… ay! Como soñábamos con París…

La película es cómica pero tampoco resulta divertidísima, y un poco ñoña sin llegar a provocar demasiadas emociones. Un niño tocando el acordeón puede ser adorable, y mucho más si de paso se reencuentra con su padre, pero no funciona como momento emocionalmente fuerte sin algo más. Y la parte final es ya lo más... hay tanta excitación a la hora de mostrar el espectáculo final que todo se convierte en una especie de video musical. Es un film que se encuentra a medio camino entre la comedia, el drama y el musical. Lo que la hace, en este sentido, original.

Es un film de edulcorado melodrama (me han prohibido el azúcar), que como decía, no llega a provocar demasiadas emociones pero que pese a ello; no por ser obvia resulta menos disfrutable, quedando a la postre uno de esos films sencillos con personajes sencillos de los que se sale con una sonrisa en la boca y la sensación de no haber invertido tan mal dos horas de tiempo (que bueno, a mi edad, me sobra). Y eso para nada es poco cuando se habla de una película. Esa sencillez es lo que le da al film ese encanto que emana, con esos personajes tan entrañables.

Deben abstenerse aquellos que buscan emociones fuertes o historias originales. Y aquellos a quienes no gustó “Los chicos del coro” esta tampoco será de su agrado. Aunque la banda sonora y la fotografía, para mi son geniales.

lunes, 27 de abril de 2009

VULL CAMINAR PEL CEL

Quin gran desconegut el funambulisme, i el funambulista, i la vida de Philippe Petit. Quanta emoció, inconsciència, passió, genialitat es desprenen del film Man on wire, un documental sobre el que s'ha qualificat com un dels majors crims artístics de la història de la humanitat: el 1974, Philippe Petit, funambulista francès, caminava per un cable estès entre les Torres Bessones del World Trade Center de Nova York. Encara em tremolen les cames, tinc els ulls humits, quina intensitat transmet la pel·lícula de James Marsh. Definitivament m'he fet vella, ja no estic per a somnis de joventut, però quanta nostàlgia!


I és que la història de Philippe Petit sembla feta expressament per commoure, fascinar i atemptar -en el bon sentit de la paraula, si existeix- contra el cor i l'ànima dels espectadors. Sembla un somni de circ, d'artista, de joventut, potser oníric, bohemi. Però no, és una història real, tan real com la meva dentadura. Qui fos Philippe i la seva colla, qui hagués pogut viure al límit, amb tanta intensitat, tan autènticament. Sento certa enveja... però em va tocar viure una època grisa, molt allunyada de l'esperit del jovent de la França dels 70. Potser en una altra vida...

Insòlita i irracional és aquesta història, increïble i fantàstica, i no menys extraordinària és la tasca que realitza James Marsh, director del film, de transportar tot el que envolta la figura de Philippe Petit a la gran pantalla. Una tasca summament difícil, com caminar per la corda fluixa, que Marsh assumeix amb gran destresa, com el millor dels malabaristes, situant el seu documental a l'alçada del seu protagonista, copsant de forma genial l'ambient que es respirava aquell 1974, quan Petit i la seva colla d'amics van viure una experiència que canviaria la direcció de les seves vides.
 

Man on wire és un documental... com ho diria, em falla la memòria! Sí. Un documental de tipus expositiu, però lliure de veus en off i altres divinitats, conduït pels protagonistes d'aquell 7 d'agost de 1974, que amb les seves explicacions, imatges originals del propi Philippe i situacions recreades, van teixint -amb el mateix art i destresa amb el que jo faig punt de creu- els esdeveniments d'aquell agost a Nova York. Flashback rere flashback, se'ns presenta el dia de le coup, el gran cop, combinat amb tots els preparatius previs a l'excelsa funció -que no són pas pocs, ni tampoc exempts de tensió i divergències. És potser per la força, la intensitat i la velocitat amb què es viu tot plegat que molts qualifiquen Man on wire com un thriller. No ho sé. A mi quan comencen amb paraules angleses em descol·loquen. Potser sí que la pel·lícula de Marsh té elements que recorden a algun dels cops més perfectes de l'agent Bourne, però considero que va molt més enllà. Sentimentalment més rica, emocionalment més complexa, commovedora, simplement extreta de la realitat més autèntica.

El film recorre la corda fluixa amb ritme divers, augmentant els passos quan s'acosta al final, quan la corda s'acaba, per tornar, de nou, a terra ferma. 94 minuts que reserven al final una dosi extra de vertigen, de ritme desbocat, d'intensitat inusitada, de por, de dubtes... que arriben al seu clímax quan Petit somriu damunt d'un cable de 60 metres a més de 400 metres d'alçada. Senzillament espectacular. Se'm posa la pell de gallina i m'imagino la sensació irrepetible que devia sentir Philippe en aquell precís instant, al cel, veient complert el seu somni, executant plàcid el que és la passió de la seva vida. Increïble. Genial. Dramàtic. Els protagonistes de la història encara es desmoronen quan hi pensen, trenta anys després, a les entrevistes. Els sentiments els traeixen, els brillen els ulls i aquesta intimitat es transmet a l'espectador amb una força que exprimeix al límit les emocions de cadascú. Jo mateixa ho he experimentat. He vessat alguna llàgrima i se m'ha encongit l'estómac. Fantàstic. M'encanta experimentar aquestes sensacions, i més a la meva edat.
Philippe adquireix una dimensió inusitada. Arrestat per la policia, els ciutadans de Nova York mostren la seva fascinació i agraïment per aquells moments d'evasió i somni, quan els atrafegats vianants van aturar-se a observar el cel, un cel blau, la vorera d'un artista privilegiat, d'un jove inconformista que no va parar fins aconseguir fer allò per al qual havia nascut.


La bogeria, la perseverància, la il·lusió, la genialitat i l'art de Petit es barregen amb la visió, la destresa, la força i la inspiració de Marsh per donar lloc a Man on wire. Tan espectacular que sembla mentida. Tan emocionant que és impossible d'oblidar. Una obra d'art a partir d'una obra mestra. 

sábado, 11 de abril de 2009

La representació del assaig

Els meus diumenges com a jubilada no son pas gaire diferents als de l’època en què treballava. La costum de deprimir-me l’últim dia de la setmana es va apoderar de la meva rutinària existència des que vaig començar anar a l’escola. Així que sempre que puc, si el mal d'esquena m’ho permet, surto de casa els diumenges, desesperada per trobar una mica d’aire per respirar.

Fa un parell de diumenges, em vaig aixecar a una hora prudent, cap a les deu, i després de fer una mica de tai-chi i veure que em trobava raonablement bé, vaig agafar el metro per anar a veure la projecció d’uns curts de cinema d'assaig al Cine Verdi.

El Cine Verdi estava tancat amb reixa. Ajudada per la crossa, vaig anar a guaitar el Verdi Park a l'altre cantó de l'illa. Estava obert. Era allà, però el xiquet de l’entrada em va dir que la sessió començaria mitja hora tard.



Sola al mig d’una sala literalment buida, em vaig maleir els ossos de no haver dut el ganxet. Poc a poc va arribar més gent, però, quan es van apagar els llums, el total no arribava a deu persones. Prèviament, un home va introduir els curts, acompanyat d’un noi molt jove, autor de Carta nº1, el primer curt. El jove tenia un accent estrany, portuguès. Va parlar, però el pobre noi només va venir a dir, resumint, que perdonéssim si no es veia bé.

La imatge de Carta nº1 era simplement una vídeo gravat des d’un bus, d’una ciutat que no era Barcelona, fet amb una càmera d’aquestes tan petites que fan ara (Mare de Deu, si n’hi hagués hagut d’aquestes, a la meva època...).

Llavors, una veu. Em sembla que era la del jove que era allà a la sala. Parlava. Eren reflexions aleatòries i plegades de cites, que s'entrellaçaven i progressaven sense dificultat aparent.

Aquest curt em va alterar, em va inquietar. Les paraules m'arribaven suaument a través del sonotone i despertaven alguna cosa profunda a dintre meu, i viatjava en aquell autobús amb aquells pensaments a l’atzar, que em traslladaven per la meva vida: a les crisis adolescents, a la crisi dels 40 i a la dels 65.



En un moment, la veu va callar i unes imatges més o menys aleatòries i més o menys (menys que més) evocadores es van començar a succeir, mentre jo encara em trobava immersa en l'estrany estat emocional que m’havien deixat les paraules que ja no recordava però que encara les sentia en el marcapassos.

Una musica d’aquesta moderna (que sembla el soroll d’una màquina de cosir) acompanyava les imatges del final, que, més que “muntades per tall” (en diuen aixi, ves), estaven muntades per trituració: una tele gravada, edificis, estàtues… Les imatges eren una excusa per deixar-nos una miqueta de temps per pair el cop de puny a l'estómac que ens acabava de donar aquell jovenet amb mirada espantada: secretament insolent, em sembla a mi. I quan semblava que, valguem Deu, ja estàvem a punt per apartar la mà de la panxa... s’acabava el curt.

Però vaig quedar molt satisfeta, i no esperava més. I hi vaig quedar submergida, amb la qual cosa l’atenció als dos curts següent va ser molt menor a la que hi vaig posar en aquest.

El segon curt, Under Construction, de Zhenchen Liu, em va agradar molt menys, tot i que a mi em fa que volia ser molt més espectacular. Semblava que estiguessim volant per dintre una ciutat en ruïnes. La primera estona va ser maco, però al cap d’una mica ja em pujava la mosca al nas, de tanta lentitud i tan no passar res. Llavors sortia una senyora xinesa que plorava i deia que havia de deixar casa seva i que no volia. Apareixien alguns testimonis més, i després, més cases. I s’acabava el curt. És una llàstima: el tema era realment terrible i interessant, i els mitjans també tenien potencial; però el resultat final no superava la mediocritat i no treia del tedi.




El tercer curt, La Constelación Bartleby, d'Andrés Duque, és el que recordo menys. Encara estava massa ficada en el primer curt, me catxis la mar. Recordo que em va semblar un punt pretensiós, si vols que et digui la veritat. Començava en una nau especial, i la localització no acabava d'estar justificada. Però quan començava a entendre la història, tot canviava i semblava que ens movíem, literal i aleatòriament, a una altre constel·lació.

Quan el personatge de la segona història deia que es deia el nom d’un llibre i un altre personatge el nom d’un altre llibre, de seguida vaig pensar en Farenheit 451; i la indignació es va apoderar de mi: què passaria si no hagués llegit aquest llibre? I si no hagués llegit com a mínim uns quants dels llibres que citen? Perquè pressuposen que sé aquestes coses?

“Perquè aquí, -pensava- ningú esta explicant la història de fons que té això.” I llavors ho comparava amb el primer curt, que tampoc deixava de citar però explicava les idees que li interessaven, no només deia l'autor. Aquestes son les coses que aquesta àvia anava pensant mentre mirava la pantalla.

Després vaig veure que la referència a Farenhait 451 era explícita, a través d'un fragment de la pel·lícula de Truffaut; i no sabria dir si em va alegrar o em va decebre. Tenia la impressió que aquest últim curt volia dur a alguna cosa, explicar alguna cosa més concreta, però cap idea va cuellar prou com perquè encara avui la recordi.



He de dir que em va semblar increïble la localització que apareixia al final: un tren abandonat ple de grafitis, i un gos negre. Allà vaig abandonar les cavil·lacions i vaig posar plena atenció per un moment. Em va recordar vagament a Stalker (o La Zona), de Tarkovsky (una pel·lícula absolutament fascinant, per cert). Després recordo uns personatges insòlits que parlaven, una mica mal escollits, perquè semblava que no entenien res del que estaven dient.

També recordo alguns títols dels que feien de noms de personatges: Crimen y castigo, El guardián entre en centeno, Mas Platón y menos Prozac. No es pot negar que els llibres escollits tenien possibilitats de ser coneguts pel públic. Però el llibre de auto ajuda – que no he llegit – al cantó del clàssic de Dostoievski, em va fer una mica de mal al cor. Amb tot, l’últim curt tenia coses bones, però de conjunt no em acabar de convèncer.

En acabat, es va fer una petita xerrada de conclusió. Em va semblar que la resta de públic es coneixien tots entre ells.

La projecció va tenir l'efecte que havia vingut buscant. En sortint del cinema respirava millor i caminava molt més lleugera, casi sense recolzar-me a la crossa. Si no hagués estat per l'esquena, hauria fet un saltiró.